1 de mayo en Alemania, una “fiesta” para olvidar
Publicado por Augusto en Mayo 1, 2008
Cada primero de mayo en Alemania es una fiesta para temblar, este año especialmente que en Berlín el sindicato policial eligió esta ocasión para declararse en huelga. Pero los festejos parece que se realizaran en Hamburgo.
El primero de Mayo tuvo antes un contexto religioso, ya que era el día del Himmelsfahrt , es decir el día de la Ascensión de Jesús a los cielos.
Atemos cabos y veamos como se teje la historia:
En marzo de 1933 Adolf Hitler ( “Ermächtigungsgesetz”) suprimió el Parlamento, luego en abril, comenzó con su boykot a los negocios judíos, luego arremetieron contra los sindicatos que representaban un poder independiente dentro del Reich. Mas tarde le tocaría a las Iglesias, quienes tambien eran un poder independiente.
El 1. de mayo de 1933 se festejó en Berlín con desfiles militares y del Partido de Hitler y se realizó una muestra aeronautica en Tempelhof.

Por ello la lucha por el SI para el Aeropuerto de Tempelhof, fué utilizada como símbolo político para izquierdas y derechas y por ello tambien, el puente aereeo de los aliados contra el bloqueo ruso se realizó en el aeropuerto de Tempelhof.
Hoy ha ganado el NO en el escrutino sobre el Aeropuerto de Tempelhof, pero no por los votos ya que hubo mayoría por el SI , sino por la ausencia de votantes, faltaban 60.000 votantes para los 630.000 requeridos (tambien un hecho significativo). El Aeropuerto de Tempelhof será el símbolo de un pueblo que estuvo siempre a merced de maniobras políticas que le utilizaron de carnada y de gobernantes que cometieron crímenes e iniciaron guerras en su nombre, aprovechandose de su ingenuidad y de su respeto ciego por la ley.
Volviendo al primero de Mayo en Alemania. Desde hace años que se ha convertido en un campo de batalla para dos fracciones, la extrema derecha y la extrema izquierda, que utilizan ese día festivo para organizar sus guerras. Con incendios de vehículos, golpizas y destrucción de comercios.
Yo aprovecho esta fecha para recordar a las víctimas de la maldad humana. Porque como dice Galizia Israel, quien pensaría en ellos entonces si no les recordamos nosotros?
Como no me puedo sentir representado en este día ni por estos:

Ni por éstos:
Me encuentro con aquellos que murieron para que TODOS seamos mas dignos y mas libres
1 de Mayo día del Himmelsfahrt












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Mayo 1, 2008 en 5:25 pm
El NO a Tempelhof no es que haya ganado, ganó el SÍ, pero los bolcheviques imponen el NO, como en tiempos de la RDA decidían todo por dictado. En Alemania, lamentablemente, los plebiscitos son una farsa, el poder no emana del pueblo, lo imponen los políticos a su antojo. ¿Cómo se puede ignorar que en algunos distritos berlineses, los que más estarían afectados por la continuidad del tráfico aéreo, votaran con un 77% a favor de la continuidad? Wowereit es el peor alcalde que ha tenido Berlín, es un traidor y desde luego no es demócrata. Lo demuestra con los coaligados que eligió para gobernar, los comunistas del SED, redenominados en La Izquierda. Lo peor es que gobernará hasta 2011 y hará lo que le salga de las narices. Bolchevique de origen checo, no sé qué hace en el SPD.
El 1 de mayo hoy en día ya no tiene sentido. La acción sindical es cuestionable, más bien destruye empleo en lugar de crearlo. Los derechos de los trabajadores están bastante afianzados, los sindicatos no contribuyen a su mejora. Claro que siempre hay grupos que se aprovechan de las manifestaciones para hacer de las suyas.
Mayo 2, 2008 en 12:00 am
Hay practicamente un sindicato único que está haciendo estragos en estos momentos con huelgas indefinidas al mejor estílo sudamericano. La empresa de transportes de Berlín que daba un servicio excelente y a precios razonables, está a punto de ser reventada por el sindicato.
En cuanto a Tempelhof, el sí tuvo mas votos que los que llevaron a Wowereit al puesto de alcalde pero la condición del plebiscito era que lograra alrededor de 624.000 votos para ser valido y le faltaron 64.000 que no votaron.
Curiosamente el No, ganó en la ex RDA es decir los Osis
Mayo 3, 2008 en 2:49 am
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Junio 11, 2008 en 5:08 pm
Los criminales, sus cómplices y los que miran a otra parte: sobre Israel, EE.UU y Europa en el conflicto de Oriente Medio.Los criminales, sus cómplices y los que miran a otra parte: sobre Israel, EE.UU. y Europa en el conflicto de Oriente Medio
A la hora de analizar el conflicto de oriente Medio hay cuestiones esenciales y cuestiones derivadas, cuya resolución depende de que previamente se consiga solventar los problemas de base.
Desde tal perspectiva, el problema esencial de la región radica en la existencia de un Estado, como el de Israel, que ocupa ilegalmente desde hace ya casi cuarenta años tierras palestinas, arrebatadas por la fuerza a raíz de la «guerra de los seis días»; el problema estriba en que coloniza las tierras ocupadas, contraviniendo las normas más elementales del derecho internacional, forzando a sus habitantes palestinos a abandonarlas, de grado o por fuerza; el problema esencial es que no se permite el regreso a sus casas a más de cuatro millones de personas, expulsadas de sus hogares a raíz de la creación del Estado de Israel; el problema fundamental se centra en la existencia de un Estado, como el sionista, que mata por miles a los árabes, que mantiene secuestrados en unos ‘Guantánamos’, de los que nadie habla, a decenas de miles de ellos sin que se haya formulado en su contra acusación ninguna, que destruye las casas y las plantaciones de olivos y priva de sus hogares y medios de subsistencia a decenas de miles de personas; el problema clave es la existencia de un Estado, como Israel, de naturaleza racista, cuyos ciudadanos no judíos son discriminados y no gozan de los mismos derechos legales que los sí judíos, al tiempo que ofrece la nacionalidad judía a cualquier habitante del planeta que acredite ser étnicamente judío; en fin, el problema está en que Israel se ha convertido en la punta de lanza de los intereses norteamericanos en esta zona, capital para el control de los recursos energéticos del planeta, al tiempo que grupos sionistas estadounidenses dirigen la política exterior de Washington en función de los intereses israelíes.
En esas circunstancias, es Israel quien no quiere la paz, porque Israel quiere mantener el actual status quo, que tan ventajoso le resulta. Los dirigentes sionistas saben que cualquier paz mínimamente honorable para los palestinos deberá implicar para el Estado de Israel sustanciales concesiones. Es por eso que, sabiéndose más poderosos que los palestinos, no quieren hacer ninguna concesión y no tienen ningún interés en la paz.
Para justificar ese permanente estado de guerra ante su ciudadanía, los dirigentes israelíes no dudan en cometer toda suerte de crímenes horrendos contra los árabes, para así dar lugar por parte de éstos a reacciones violentas que legitimen ante la población israelí la sensación de ser víctimas de una agresión constante de parte de sus vecinos, creando de esta forma el clima de odio, nacionalismo y militarismo capaz de hacer posible anexiones de tierras, desplazamientos de población y toda suerte de injusticias contra los palestinos.
Este es precisamente el clima que se requiere para poder alcanzar el objetivo sionista de un Estado judío, étnicamente puro, libre de árabes y otras poblaciones no judías, cuyas fronteras no se ajustarían a las internacionalmente reconocidas a Israel y que acapararía para sí las mejores tierras y los recursos hídricos de la zona.
Son esos anhelos expansionistas de los dirigentes israelíes y su nulo interés en llegar a una resolución justa del conflicto los que se encuentran detrás del ataque brutal, primero contra Gaza y luego contra Líbano. El resto son verdades a medias o puras mentiras, urdidas para encubrir los problemas de base a que nos hemos referido y para tapar ante la opinión pública de Israel y la opinión pública internacional el lento proceso de anexión de tierras y de silenciosa deportación de poblaciones enteras que son precisas para el logro de las metas del sionismo.
Frente a este sistemático y criminal programa de Israel, los gobiernos occidentales se limitan a callar cobardemente o, en el caso de los Estados Unidos, a dar respaldo militar y diplomático a los agresores, convertidos por la prensa norteamericana, mayoritariamente dominada por los grupos de presión sionistas, en víctimas de un conflicto que no han buscado. Ninguno de esos gobiernos ha sacado la conclusión pertinente de los resultados a que condujo en 1938 la política de apaciguamiento frente a un poder intrínsecamente criminal y resuelto a lograr sus metas a cualquier precio.
Por eso, una vez más se demuestra que, en este como en otros campos, muy poco podemos esperar de unos gobiernos que aspiran tan sólo a mantenerse en el poder, aun a costa de ben-decir con su silencio o su apoyo explícito a aquellos que practican la violencia a gran escala, con tal de que los agresores posean la suficiente fuerza como para amenazar y poner en graves dificultades a todos cuantos osen desafiar sus designios.
Hoy, como en los años treinta, tendemos a permanecer cruzados de brazos frente a los crímenes de que son víctimas los demás, pensando que «esa guerra no va con nosotros», sin considerar que cuando vengan a por nosotros ya no habrá nadie que nos defienda.
Es porque no confiamos en que los gobiernos adopten espontáneamente medidas contundentes para parar esta masacre y porque creemos que ello sólo se podrá lograr mediante la solidaridad entre todos los que sufrimos la violencia o la injusticia en cualquier punto del planeta, por lo que hacemos un llamamiento a toda la ciudadanía para mostrar su apoyo a los pueblos de Líbano y Palestina y el rechazo hacia todos los que, por activa o por pasiva, colaboran a que tales crímenes continúen.