El comentario que cito mas delante de
José Brechner me produce
un dejà vu.
Vengo oyendo las mismas palabras, desde que me mecían la cuna y nunca cambió nada.
El último que cierre la puerta. Este país se va al carajo. Argentina de granero del mundo a país del tercer mundo. La Argentina es el Tercer Mundo con gente bien vestida y la cara bonita. En la Argentina viven italianos que hablan español, se sienten ingleses y se visten como franceses. Y hay mas…
La historia de las frustraciones argentinas es, como decíamos en mi infancia, mas larga que el cuento de la buena pipa. Nunca se acaba y termina devorando a sus hijos.
Como comentaba aquí:
El error mas grave de Argentina fue el voto universal y obligatorio. Si las vacas votaran, Argentina ni siquiera podría exportar mas churrascos.
El burro no puede sentarse en el carro y no puede ser que un pueblo culto deba soportar gobernantes elegidos por analfabetos e ignorantes.
Una vez se habló de poner una monarquía en Argentina, fué en la época del General Belgrano el creador de la bandera.
Mas de uno le odia por esa idea pero los proceres argentinos fueron siempre, preclaros.
Otro prócer argentino odiado por el populismo caudillista fué
Sarmiento, era hijo de una familia pobre y tenía 15 hermanos, pocos llegaron a la edad adulta. Su madre debía trabajar arduamente en el telar, para mantener a sus hijos y su padre paraba poco en casa.
Sarmiento llegó a ser Presidente de Argentina.
En cada Estancia obligó a los patrones a financiar una escuela y obligar a sus peones y a sus familias a asistir a ellas. Esta historia nunca se repitió y por ello tambien fue odiado por la oligarquía argentina.
La educación fué a partir de él obligatoria y gratuíta, se impartió por primera vez el vaso de leche y la merienda gratuíta en la escuela. Al ser la asistencia a la escuela obligatoria hasta los 12 años de edad, el empleo de la mano de obra infantil, quedó tácitamente excluído, para su época era un gran avance si leemos a Charles Dickens.
Creó escuelas, bibliotecas, universidades, viajó por Europa y llevó a la Argentina lo que él consideraba la civilización.
Buenos Aires le debe sus parques y su aspecto edilicio, similares a los de París y Berlín, a su presidente Sarmiento.
Sarmiento es todavía odiado y hoy por hoy, la depositaria de ese odio es la llamada progresía que antes se denominaba el federalismo caudillista.
Su estatua es sometida a ataques y pintadas, varias veces al año, especialmente el 11 de setiembre día de su muerte y día Internacional del Maestro, en su honor.
Tambien Maradona le debe algo a Sarmiento, gracias a Sarmiento se desarrolló el fútbol en la Argentina.
Pero no tan recordada es su anécdota con Alexander Hutton, padre fundador del fútbol argentino, y a la sazón, Rector del High School English. Al solicitarle permiso para enseñar el deporte de la pelota entre sus estudiantes (base del recordado Alumni) Sarmiento contestó: “Que aprendan, mi amigo, A las patadas pero que aprendan“. El fútbol también le debe su impulso de finales de siglo XIX.
Los así llamados federales utilizaban el color rojo como identificación y se oponían a los unitarios con su color celeste: Los federales eran representados por los caudillos de las provincias y se supone que deseaban una confederación de autonomías provinciales. Los unitarios querían un gobierno centralizado desde Buenos Aires.
La solución a la guerra fraticida que les enfrentó, la trajo el caudillo de Buenos Aires,
Juan Manuel de Rosas, adorado por la progresía y que gobernó al país con una férrea dictadura desde Buenos Aires aunque que se autodenominó
gobierno federal
Es decir Rosas fue un unitario con bandera roja.
Peron fué visto muchas veces como un émulo de Rosas.
Desde enronces y luego de algunas interrupciones, Argentina no ha cambiado y la debacle que inició Peron continúa en caída libre y parece no tocar nunca fondo, quizas no lo tenga, sino que el país se desintegrará como una estrella muerta.
Puede suceder que algunas provincias se separen como ocurrió con las provincias del Cuyo (límite con Chile y con Bolivia a travéz de las provincias cercanas de Catamarca Salta y Jujuy) las cuales hartas de cargar con la mala administración del gobierno central, mientras que en ellas la gente se defendía. estas provincias intentaron, mas de una vez , separar el Cuyo y sus provincias aliadas, del resto del país, curiosamente el norte de toda esta región, limita con las provicias independentistas de Bolivia.
Quien quiera comprender un poco a la Argentina, debe tener en cuenta tambien su historia, siempre cíclica y repetitiva, como una calesita que no cesa de girar. Nada surge de la Nada.
Si bien las naciones con un elevado nivel instructivo y ético suelen llegar a ser más exitosas que las que carecen de esos atributos, el trabajo está mejor remunerado y los impuestos mejor distribuidos en las sociedades donde la libertad económica es irrestricta y el Gobierno no se inmiscuye en los negocios de la gente.
La Argentina no sólo eligió el camino económico equivocado, sino que carece de principios éticos. Se dejó llevar por la angurria de poder y dinero, y pisoteó los valores que hacen a una sociedad decente. Para reencauzarse necesita por lo menos veinte años seguidos de coherencia política y económica, sin sobresaltos y sometida al imperio de la ley. Con sus actuales gobernantes y con el fantasma del peronismo, la misión es imposible. A Perón no terminan de enterrarlo, y cuando se vive en el pasado no hay lugar para al futuro(…)

Cristina llegó al poder repartiendo dinero enviado de Venezuela por su buen amigo Hugo Chávez y aprovechando la maquinaria gubernamental, manipulada por su marido. Está rodeada de individuos siniestros: ex guerrilleros, terroristas y secuestradores ahora convertidos en cleptómanos burgueses socialistas. Desde que inició su mandato no hizo nada positivo, ni podrá hacerlo. Sigue extorsionando a los únicos que mantienen a flote el país: los productores agropecuarios.
En casi dos siglos, la Argentina no ha logrado convertirse en exportador significativo de ningún artículo con alto valor agregado. Gracias a sus descarados e incompetentes gobernantes, continúa dependiendo del campo. Los optimistas que hace cuarenta años quisieron crear una industria o comercio respetable se encuentran hoy en peor situación económica que cuando empezaron.
Los guarismos señalan que el 26,9% de la población vive bajo el nivel de pobreza. La Argentina figura en el puesto 108 (de 157 países) en el Índice de Libertad Económica, a distancia considerable de Uruguay (40º) y el Perú (55º)… y sideral de Chile (8º).
La Argentina es el Tercer Mundo con gente bien vestida y la cara bonita. Las calles porteñas llenas de basura se asemejan a algunas urbes africanas. Las villas miseria se expandieron al centro. La criminalidad y la falta de seguridad están muy enraizadas. La contaminación ambiental es asfixiante. La burocracia es insufrible. Los servicios son pésimos. Y la lista es larga… En el último medio siglo, Buenos Aires prácticamente no se modernizó. Cualquier ciudad latinoamericana muestra comparativamente un desarrollo superior.
La Argentina desapareció del mapa internacional por completo. Los únicos países de América Latina que cuentan en el mundo son Brasil y México, a quienes los argentinos miraban desde arriba. Chile, el Perú y Uruguay se encaminan hacia un futuro promisorio. La Argentina, en cambio, no lo tiene.
Muy extraño sería, que un griego del siglo de Pericles, o un romano bajo el Imperio de Augusto, se preguntaran sobre su identidad.
Sin caer en tales alturas históricas, podemos decir que nosotros, en este sagrado Sur, tampoco necesitábamos hacernos esa pregunta tiempo atrás, porque lo que nos dio origen, vivía en nosotros muy naturalmente, muy entrañablemente. Teníamos una forma de ser, de pensar, de sentir, un territorio, una clara conciencia del proceso histórico que nos otorgó nuestro destino, y nos imprimió en el alma nuestra cultura.La conquista, los criollos, la fusión, la mutación cósmica del hombre europeo en la polaridad Sur, en su nueva misión irrenunciable, corría firmemente por nuestras venas.
Todos teníamos una somera idea de cuáles eran nuestros ascendientes más o menos inmediatos; pero no era ése, un tema que nos preocupara demasiado. Nuestro tema era la Patria y nuestro destino común, nuestras luchas, y la defensa de lo que considerábamos justo, y sentíamos como propio.
Siempre supimos sobre la incidencia del imperio anglosajón en nuestro Sur. Siempre supimos que no éramos ni queríamos convertirnos en eso: Una furia mercantil y expoliadora.
Nuestra cultura hospitalaria, pudo sostener la amistad de muchas razas, porque todos participaban de ella, que se mantenía firme en su eje cósmico inmutable.
Los inmigrantes sucesivos – sobre todo los de las guerras y las hambrunas europeas – sintieron también como algo natural, la nueva etapa que signaba su destino, en la hospitalidad, en la amplitud del territorio, y en la perfecta continuidad histórica de su cultura y de su destino(…)
Pero por detrás, lentamente, crecía la sanguinaria determinación del nuevo imperio, y el odio sin límites de los resentidos. Dos caras de un materialismo irreductible.
Sobre esas bases, se instaló la dialéctica del odio y la ambición, que nos fue saqueando la identidad, encaminándonos hacia una síntesis tan morbosa como preconcebida, denominada progresismo.
Los saqueadores pasaron a menudo del comercio al homicidio, fundamentando los hechos en el buen funcionamiento de la economía, según el correcto sentido del mundo – de su mundo, claro -.
A los resentidos, se les suministró muy pronto una ideología a su medida: el marxismo, que se complementó con otras ideas afines, de las cuales quiero mencionar especialmente el indigenismo, ese extraño racismo antirracista, que pretende volver la historia hasta antes de la conquista, hablando en español – cuando no en inglés -, con teléfonos celulares, por medio de ongs y apoyos internacionales – siempre desinteresados, claro(…)
Con nuestro Ser, recibimos nuestro destino, lo demás, es sólo un episodio más de la devastación global, algo que muchos de nosotros, jamás podremos aceptar.
No, la historia no vuelve atrás, pero el sentido de ser criollo, de haberse desprendido un día de un continente, para forjar uno nuevo, hecho de voluntad, de acero y de distancia, no puede perderse para siempre, entre los dominios dialécticos de globalizadores y resentidos.
La esperanza es lo último que se pierde, pero puede ser reemplazada por una mentira piadosa
Recuerdo aquí, a una paciente moribunda cuya larga y dolorosa agonía tuve que presenciar impotente. Su hora de partir, había llegado pero ella quería ver por última vez a sus hijos. Avisamos a la familia pero ésta se negó a visitarla, para despedirse. La mujer se debatió durante semanas entre su muerte segura y su voluntad de no morirse hasta que viera a sus hijos.
Muchas veces dejaba de respirar y cuando creíamos que ya había fallecido, volvía a tomar aire y a exhalarlo. La situación era realmente muy dolorosa y no había forma de solucionarla ni de liberarla de su sufrimiento.
Una noche le conté sin pensar, una mentira piadosa, ella estaba sumergida como siempre en su sueño letargico y parecía no escuchar.
Le dije antes de despedirme:
Sus hijos vendrán mañana.
Al día siguiente amaneció muerta, sin haberlos visto. Anunciamos su fallecimiento a los hijos, quienes se presentaron inmediatamente, para liquidar sus pertenencias, lo mas pronto posible.
Nadie les dió el pésame…