Islam, la pesadilla apenas ha comenzado
Tamaño del texto: + (mayor) / - (menor)
La crueldad y la violencia de un islam radical que destroza la cara de sus mujeres con ácido.
BD.- Dos musulmanes “británicos”, en un intento desesperado de demostrar al mundo que el islam es una religión de paz, amor y concordia, han asesinado valientemente a un joven soldado inglés a golpes de tajadera de carnicero. La inmensa sabiduría del islam no aprecia que el gobierno británico envíe a sus soldados por el mundo a combatir a sus hermanos en Alá, que hacen, allí donde les toca, su Santa Faena de combatir por la sharia y la implantación del califato mundial.
Bueno, esa es una versión del caso. Unos lo ven así… y otros padecen esa visión.
En los años 60 una serie de televisión muy famosa. “Los Invasores”, ponía en escena a un hombre común, David Vincent, que trataba de convencer al mundo que unos invasores llegados de otro planeta estaban entre nosotros, que no tenían buenas intenciones y que la pesadilla había empezado…(sigue)
De Kyenge Kashetu a Mada Kabobo, o del antirracismo al genocidio
Tamaño del texto: + (mayor) / - (menor)
BD/ Flavien Blanchon.- Hace unos días informábamos del ataque que protagonizó un africano ilegal contra unos transeúntes en una calle de Milán. (Pinche aquí para ver la noticia)
El primer balance de este brutal suceso era de un muerto y cuatro heridos, dos de ellos muy graves. Todos ellos habían sido masacrados a golpes de pico por un ciudadano de Ghana, en situación irregular en Italia. Mada Kabobo, de 31 años, se ensañó con sus víctimas con una ferocidad increíble, golpeándolas incluso cuando ya estaban en el suelo. El muerto ingresó en el hospital con la caja craneal reventada por 4 golpes de pico. El africano también despojó a sus víctimas de sus móviles y sus carteras.
La prensa del sistema y los bienpensantes amigos de la inmigración se apresuraron a hablar de un hecho lamentable y, cómo no, aislado, y que no convenía dramatizar para no darle alas a la extrema derecha xenófoba y racista. Y rápidamente se intentó echar un manto de olvido al tema.
Posteriormente a su detención, se supo que el asesino había llegado a Italia de manera clandestina en el 2011. Fue fichado por la policía y recibió una orden de expulsión. En agosto de ese mismo año, participó en los disturbios que devastaron la ciudad de Bari, cuando cientos de inmigrantes ilegales africanos protagonizaron unas jornadas de violencia callejera para exigir al gobierno italiano la regularización de su situación.
El ghaneano había solicitado el estatus de asilado, pero su caso había sido desestimado. En todo este tiempo pasado en Italia había acumulado varios antecedentes por robo con violencia, vandalismo y resistencia a la autoridad.
Mada Kabobo, “el inmigrante ilegal del pico”, ha dejado finalmente un balance de tres muertos. Hoy se ha sabido de la muerte de dos de los heridos del salvaje ataque del africano, que es bueno recordarlo, estaba hasta ese día alimentado y alojado a cargo de los contribuyentes de un país que no lo había llamado ni lo necesitaba para nada. Los agredidos no han sobrevivido a la gravedad de las terribles heridas sufridas, fruto de la increíble saña con la que fueron golpeados.
De Kyenge Kashetu à Mada Kabobo, o del antirracismo al genocidio
El diario La Republicca, cuando el balance sólo era de un muerto, llegó a la conclusión de que había sido un desgraciado concurso de circunstancias: “Un hombre (el primer muerto) que no hubiera debido estar ahí, sino durmiendo, y otro que no hubiera debido estar en Italia, sino en su país, pero que estaba “atrapado” en Italia a causa de las contradicciones legislativas que regulan la vida de los inmigrantes”. Que un italiano vaya de madrugada a tomar un café en el bar de la esquina y que un ilegal violento multirreincidente se pasee por las calles con un pico, es lo mismo, ¡claro está! El repartidor de prensa tampoco hubiera tenido que estar haciendo su trabajo, la mujer que paseaba su perro, tampoco hubiera tenido que cruzarse con su asesino. Todos son “desgraciados concursos de circunstancias”. Una pena.
Cuando un italiano mata a dos senegaleses, como en Florencia en diciembre del 2012, todo el mundo clama al asesinato racista. Cuando unn ghaneano masacra a tres italianos a golpes de pico, es un desgraciado “concurso de circunstancias”. Cuando las vícitmas son personas autóctonas, entonces el caso no provoca la santa indignación de los medios vendidos al poder que les paga por falsear cuanto pueden y mentir acerca de lo que realmente pasa, ni la de los políticos de la casta abyecta que pisan y escupen a los autóctonos que no tienen la suerte de pertenecer a alguna categoría “protegida”. Cuando un diputado de la Liga del Norte ha mencionado la tragedia de Milán en la Cámara de los Diputados, la presidenta de la Cámara, la ultra inmigracionista Laura Boldrini, se ha reído de manera sarcástica ante las cámaras de televisión. Un diputado de Scelta Civica (la “gran coalición” de Mario Monti) no se ha cortado para declarar que más que a la fatalidad, a quien hay que culpar es a la sociedad, y afirmar que Kabobo era “un loco que ha actuado como lo ha hecho por culpa de las condiciones de vida en las que se encontraba. El malestar síquico es favorecido por el malestar social”. Y de paso, no se ha olvidado de denunciar el “discurso racista” de la Liga del Norte.(sigue)
Detenido el presunto autor del ataque a un militar en París, un defensor de un “islam radical”
radical”
Tamaño del texto: + (mayor) / - (menor)
El ministerio del Interior francés ha informado de que la policía encargada de la investigación de la agresión a un militar el pasado sábado en París ha detenido hoy por la mañana a un sospechoso al que fuentes cercanas a la investigación describieron como defensor de un “islam radical”.
Las fuentes han asegurado que el hombre, de 22 años, es defensor de un “islam tradicionalista, incluso radical, desde hace tres o cuatro años”. No obstante, no se lo consideraba un “partidario de la yihad”. “La investigación habrá de determinar en qué momento se volcó hacia un proyecto yihadista”, han agregado estas fuentes.
.(sigue)
¡Europeos, la fiesta se ha acabado! ¡Estamos en guerra!
Tamaño del texto: + (mayor) / - (menor)
Imagen de los disturbios en Estocolmo.
Yann Vallerie.- De Estocolmo a Londres, pasando por Paris o Atenas, ha llegado el tiempo de abrir los ojos y de poner las palabras exactas a lo que actualmente ocurre en Europa: Estamos en guerra.
Esta guerra ha sido declarada, no por nosotros, pueblos de Europa, sino por nuestros gobernantes, políticos y grandes multinacionales, que han contribuido de manera voluntaria, desde hace décadas, a podrir la fruta Europa.
Ellos han decidido, sin consultarnos, organizar la inmigración masiva, destructora de nuestras identidades y de nuestros logros económicos y sociales. Han aceptado, sin rechistar, la influencia cada vez mayor de la religión musulmana bajo todas sus formas, en toda Europa. Han aceptado darles todo a los nuevos colonizadores para no provocar su cólera. Han decidido que debíamos convertirnos en esclavos en nuestra propia tierra. Han aceptado vender nuestros países, nuestras instituciones, a los mercaderes nómadas que vagan por el mundo, queriendo estar en todas partes como en su casa. Han decidido, con el fin de quitarnos definitivamente nuestras raíces y nuestra humanidad, llevar a cabo una política de destrucción de las raíces nacionales y de la familia, para hacer de nosotros unos simples robots.
Pero el producto de sus locas decisiones está hoy escapándoseles de las manos. Están perdiendo el control. No han podido impedir el asesinato a plena luz del día en una calle de Londres de un soldado por dos islamistas fanáticos, cuando pretenden combatir el islamismo en todo el mundo (menos en casa). Niegan hoy el carácter étnico de los disturbios de Estocolmo, como los ayer en Paris y Londres, ayudados en esa tarea de falsificación por los medios de comunicación a sueldo. Pero en la época de Internet, todo el mundo puede ver que los vándalos que saquean, violan y destruyen son mayoritariamente no europeos nativos, sino inmigrantes y descendientes de inmigrantes musulmanes y africanos.
Nuestros gobernantes venden nuestro patrimonio a las potencias petroleras árabes, y vuelven de paso a las poblaciones europeas dependientes de sus enemigos. Se han negado a poner barreras aduaneras que protegerían el conjunto de los europeos de la guerra económica que nos hacen países como China. Quieren, mediante el uso de la fuerza, contener todo movimiento de revuelta popular en Europa, como en las manifestaciones en defensa de la familia en Francia o las manifestaciones contra la pobreza en Grecia. Estos gobernantes son los mismos que están financiando guerras civiles en otros países, como en Siria, armando, financiando y apoyando política y diplomáticamente a los terroristas islámicos.
Han perdido el control y quieren, mediante la represión y la denigración, impedir la revuelta de sus pueblos, el odio que sube y la cólera que ruge cada día un poco más. Están jugando sus últimas cartas antes de perder la partida.
Dominique Venner, despertador del pueblo, historiador al servicio de los pueblos europeos desde siempre, lo había comprendido desde hacía tiempo. Su último gesto heroico en la catedral de Notre Dame de Paris, un martes, día del dios de la guerra Marte, ha hecho sonar la campana del fin del recreo.
La fiesta se ha acabado. ¡Europeos, si queréis la paz mañana, entonces prepararos hoy para la guerra!

















En una 





