1984′ llega a Europa – El fin de la libertad de expresión en España

1984′ llega a Europa – El fin de la libertad de expresión en España

 

Foto de Tyler Durden

Enviado por Martin Armstrong través ArmstrongEconomics.com ,

España ha demostrado que está totalmente a bordo con la dirección autoritaria de Bruselas de acabar con la democracia. Aquellos en el poder simplemente se han convencido a sí mismos que las personas no entienden lo que es bueno para ellos por lo que deben imponer su voluntad sobre el pueblo, por la fuerza bruta. ¿Cómo difiere esto de manera alguna de la justificación de imponer el comunismo? Esta es la muerte de toda libertad y está a  nuestra puerta.

Aquí están las nuevas leyes en España:

1. Si se fotografía personal de seguridad y luego se comparten estas imágenes en las redes sociales: hasta € 30.000 multa(sobre todo si la foto expone la violencia utilizada contra un miembro del público). Esta multa podría aumentar en función del número de Instagram o seguidores de redes sociales que tiene.

2. Tweet o retweets de información o de  la “ubicación de una protesta organizada” ahora se pueden interpretar como un acto de terrorismo , ya que incita a otros a “cometer un delito” (ahora viene a “demostrar” los muchos aspectos en que se ha convertido  un delito).Sonido “1984” -ish? Lea acerca de Orwell y su tiempo en España.

3. Denuncia de irregularidades como Snowden ahora se define como un acto de terrorismo. Si usted escribe para una publicación local, tenga cuidado con lo que imprima, con quien hablas a, y si el gobierno está escuchando.

4. Visitar o consultar sitios web terroristas – incluso con fines de investigación -. Puede ser interpretado como un acto de terrorismo Asegúrese de utilizar un navegador “Tor”, que rechaza las cookies, y no permite  los pop-ups. Por no hablar, tampoco lo publiques en tu línea de Facebook!

5. Tenga cuidado con las bromas reales! Cualquier comentario satírico contra la familia real es un nuevo delito “contra la Corona”.Por ejemplo, “¿Qué hicieron Leticia y el obispo , que tiene que decir después de que -” (TRISTE CENSURADO).

6. Los miembros  electos de las autoridades gubernamentales o locales no deben ser criticados – incluso si dicen una cosa con el fin de ser elegido, pero luego van y hacen exactamente lo contrario. Frente a ellos acerca de este comportamiento hipócrita.Incluso si usted los ve en la calle charlando con un limpiador de calle, comer en su restaurante caro favorito, o tener sus zapatos lustrados por ese graduado de física que no pueden encontrar un trabajo decente en el país, poner pegas ellos acerca de su comportamiento es ahora un delito penal .

7. ¿Ha sabido que su río local ha sido tan contaminado por esa fábrica de plástico a lo largo del borde de que toda la vida se ha extinguido? Bueno, duro! Greenpeace o protestas similares están ahora legalmente multadas desde € 601- € a 30.000.

. 8. Las protestas en forma espontánea fuera del Parlamento ahora son ilegales Por ejemplo, si el Parlamento aprueba una ley tremendamente impopular, o están debatiendo algo muy importante para usted o su comunidad, ahora es legal ser multado desde € 601 – € 30.000. Consejo: Utilice Google Maps para protestar a la vuelta de la esquina – pero no de  la ubicación!

9. La obstrucción a un oficial en el curso de sus negocios es”resistencia a la autoridad”, negándose a abandonar una manifestación cuando se le dijo, o conseguir en el camino  un bastón de balanceo son todos ahora delitospor ley  multados desde € 601 – € 30.000.

10. Mostrar falta de respeto a los oficiales de la ley es una multa inmediata de € 100 -. € 600 Contestación, haciendo una pregunta irrespetuosa, haciendo una cara divertida, mostrando su parte inferior a un oficial de la ley, o diciéndole /  que su aliento le recuerda a la región inferior de su perro, ahora, por desgracia, no es aconsejable.

11. Ocupar, en cuclillas, o negarse a abandonar una oficina, negocio, banco u otro lugar hasta que su queja haya sido escuchada como una protesta es ahora multado por  € 100 – € 600  (no más mob flash).

12. Protestas digitales: Escribir algo que técnicamente podría “perturbar la paz” es ahora un crimen. Los bloggers ten cuidado, porque nadie ha definidoque  paz que podría ser preocupante.

Trabajo esclavo mas floreciente que nunca, mientras en las naciones industriales aumenta el paro

La pregunta es: qué hacen los sindicatos de las naciones europeas, que no protegen la mano de obra europea y permiten que se vendan aquí sin mas los productos del dumping, de la mano de obra esclava en desdleal competencia con el trabajador local.

Porque no se trata solamente del trabajo esclavo en la India sino de la perdida desleal de  la mano de obra europea, es una guerra y un boicot contra el trabajador europeo y sus derechos laborales tan duramente ganados

Las marcas de ropa que utilizan trabajo esclavo

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Lamentablemente, el derrumbe del edificio Rana Plaza en Bangladesh, una construcción de ocho plantas que albergaba varios talleres clandestinos de textil y donde murieron más de 1100 personas en abril de 2013, no ha enseñado mucho a los empresarios.

Aún hoy, los salarios de algunos talleres textiles son de 1,3 euros diarios por 68 horas de trabajo a la semana, sin contrato, en un ambiente insalubre y sin derechos básicos como asistencia médica, informa El Confidencial. En pocas palabras, son personas que están prácticamente privadas de libertad.

Las niñas y adolescentes del estado indio de Tamil Nadu – muchas de ellas con apenas 15 años – representan el 60% de los más de 400 mil trabajadores del sector. Todas ellas son empleadas en condiciones que rozan la esclavitud por megafactorías textiles que suministran sus productos a las grandes firmas de moda internacionales, entre ellas las españolas Zara y Bershka (Inditex), El Corte Inglés, Cortefiel y Carrefour España.

No son las únicas. Gigantes como Primark, Calvin Klein, Benetton, Walmart, Mothercare, H&M, C&A o Timberland, entre otras, también obtienen beneficios de la presunta red de trabajo esclavo que tiene su epicentro en las vastas factorías textiles del sur de la India, cuya producción, que no se detiene ninguno de los 365 días del año, llega a las tiendas de ropa más conocidas en todos los rincones del planeta.

Así lo revela un nuevo y exhaustivo informe del prestigioso Centre for Research on Multinational Corporations –una organización independiente holandesa sin ánimo de lucro que escruta los estándares éticos de las grandes multinacionales–, que destapa, una vez más, la explotación vinculada al comercio textil.

Algunas de las firmas más conocidas mundialmente se han caído de la lista negra, entre ellas Tommy Hilfiger o Marks&Spencer, que sí aparecían en el informe anterior, de 2011, titulado Captured by cotton (Atrapadas en el algodón). Pero esta problemática no termina en la India, en nuestro país, la organización La Alameda denunció penalmente a varias marcas nacionales por utilizar trabajo esclavo. Entre ellas, Akiabara, Awada, Ayres, Soho, Chocolate, Cheeky.

Fuente: El Confidencial

Esclavitud en Europa

Nº: 189   Julio  2011

Esclavos en Europa

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Ignacio Ramonet

País:  Global, Unión Europea
Tema:  Esclavitud, Globalización

Dos siglos después de la abolición de la esclavitud, regresa una práctica abominable: la trata de personas. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que 12,3 millones de personas en el mundo se ven sometidas, por redes ligadas a la criminalidad internacional, a la explotación de su fuerza de trabajo en contra de su voluntad y en condiciones inhumanas.

Tratándose de mujeres, la mayoría son víctimas de explotación sexual mientras muchas otras son específicamente explotadas en el servicio doméstico. También se da el caso de personas jóvenes y en buen estado de salud que, bajo diversos engaños, son privadas de su libertad con el fin de que partes de sus cuerpos alimenten el tráfico ilegal de órganos humanos.

Pero la trata se está extendiendo cada vez más a la captura de personas que sufren explotación de su fuerza de trabajo en sectores de la producción muy necesitados de mano de obra barata como la hostelería, la restauración, la agricultura y la construcción.

A ese tema preciso, la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) dedicó en Viena, los días 20 y 21 de junio pasado, una Conferencia internacional con la participación de autoridades políticas, organismos internacionales, ONGs y reconocidos expertos (1).

Aunque el fenómeno es mundial, varios especialistas subrayaron que la plaga del trabajo esclavo está aumentando imparablemente en el seno mismo de la Unión Europea. El número de casos revelados por la prensa, cada vez más numerosos, sólo constituyen la punta del iceberg. Las organizaciones sindicales y las ONGs estiman que hay en Europa centenares de miles de trabajadores sometidos a la execración de la esclavitud (2).

En España, en Francia, en Italia, en los Países Bajos, en el Reino Unido y en otros países de la UE, numerosos migrantes extranjeros, atraídos por el espejismo europeo, se ven atrapados en las redes de mafias que les obligan a trabajar en condiciones semejantes a las de la esclavitud de antaño. Un informe de la OIT reveló que, al sur de Nápoles, por ejemplo, unos 1.200 braceros extracomunitarios trabajaban 12 horas diarias en invernaderos y otras instalaciones agrícolas sin contrato de trabajo y por sueldos miserables. Vivían confinados en condiciones propias de un campo de concentración, vigilados militarmente por milicias privadas.

Este “campo de trabajo” no es el único en Europa. Se ha descubierto, por ejemplo, en otra región italiana, a centenares de migrantes polacos explotados del mismo modo, a veces hasta la muerte, esencialmente para la recogida de tomates. Se les había confiscado su documentación. Sobrevivían subalimentados en una clandestinidad total. Sus “propietarios” les maltrataban hasta el punto de que varios de ellos perdieron la vida por agotamiento, o por los golpes recibidos, o empujados al suicidio por desesperación.

Esta situación concierne a miles y miles de inmigrantes sin papeles, víctimas de negreros modernos en los más diversos países europeos. Según varios sindicatos, el trabajo clandestino en el sector agrícola representa casi el 20% del conjunto de la actividad (3).

En esta expansión de la trata de trabajadores esclavos, el modelo económico dominante tiene una gran responsabilidad. En efecto, la globalización neoliberal –que se ha impuesto en los tres últimos decenios gracias a terapias de choque con efectos devastadores para las categorías más frágiles de la población– supone un coste social exorbitante. Se ha establecido una competición feroz entre el capital y el trabajo. En nombre del libre-cambio, los grandes grupos multinacionales fabrican y venden en el mundo entero. Con una particularidad: producen en las regiones donde la mano de obra es más barata, y venden en las zonas donde el nivel de vida es más alto. De ese modo, el nuevo capitalismo erige la competitividad en principal fuerza motriz, y establece, de hecho, la mercantilización del trabajo y de los trabajadores.

Las empresas multinacionales, al deslocalizar sus centros de producción a escala mundial, ponen en competencia a los asalariados de todo el planeta. Con un objetivo: minimizar los costes de producción y abaratar los salarios. En el seno la Unión Europea, eso desestabiliza el mercado del trabajo, deteriora las condiciones laborales y hace más frágiles los sueldos.

La globalización, que ofrece tan formidables oportunidades a unos cuantos, se resume para la mayoría de los demás, en Europa, a una competencia sin límites y sin escrúpulos entre los asalariados europeos, pequeños empresarios, y modestos agricultores, y sus equivalentes mal pagados y explotados del otro lado del mundo. De ese modo se organiza, a escala planetaria, el dumping social.

En términos de empleo, el balance es desastroso. Por ejemplo, en Francia, en los dos últimos decenios, ese dumping causó la destrucción de más de dos millones de empleos únicamente en el sector industrial. Sin hablar de las presiones ejercidas sobre todos los salarios.

En semejante contexto de desleal competencia, algunos sectores en Europa, en los que existe una carencia crónica de mano de obra, tienen tendencia a utilizar a trabajadores ilegales. Lo cual estimula la importación de migrantes sin papeles, introducidos en el seno de la UE por traficantes clandestinos que en muchos casos les obligan al trabajo esclavo. Numerosos informes evocan claramente la “venta” de braceros agrícolas migrantes.
En el sector de la construcción, muchos trabajadores jóvenes extracomunitarios, sin papeles, se hallan bajo el control de bandas especializadas en la trata de personas, y “alquilados” a empresas alemanas, italianas, británicas o griegas. Estos trabajadores esclavos se ven forzados por las bandas que los explotan a pagar sus gastos de viaje, de alimentación y de alojamiento cuyo total es en general superior a lo que ganan. De tal modo que pronto, mediante el sistema de la deuda, pasan a “pertenecer” a sus explotadores (4).

A pesar del arsenal jurídico internacional que sanciona esos crímenes, y aunque se multipliquen las declaraciones públicas de altos responsables que condenan esa plaga, hay que reconocer que la voluntad política de poner fin a esa pesadilla resulta más bien débil. En realidad, las patronales de la industria y de la construcción  y los grandes exportadores agrícolas influyen en permanencia sobre los poderes públicos para que hagan la vista gorda sobre las redes de importación de migrantes ilegales.  Los trabajadores sin papeles constituyen una mano de obra abundante, dócil y barata, una reserva casi inagotable cuya presencia en el mercado del trabajo europeo contribuye a calmar los ardores reivindicativos de los asalariados y de los sindicatos.

Los partidarios de una inmigración masiva siempre han sido las patronales. Y siempre por el mismo motivo: abaratar los sueldos. Los informes de la Comisión Europea y de Business Europe (la patronal europea), desde hace decenios, reclaman siempre más inmigración. Los patronos saben que cuanto mayor sea la oferta de mano de obra, más bajos serán los salarios.

Por eso ya no sólo los negreros modernos explotan a los trabajadores esclavos; ahora se está desarrollando una suerte de “trata legal”. Véase, por ejemplo, lo que sucedió en febrero pasado en Italia, en el sector de la industria del automóvil. El grupo Fiat colocó al personal de sus fábricas ante un chantaje: o los obreros italianos aceptaban trabajar más, en peores condiciones y con salarios reducidos, o las fábricas se deslocalizaban a Europa del Este. Enfrentados a la perspectiva del paro y aterrorizados por las condiciones existentes en Europa del Este donde los obreros están dispuestos a trabajar sábados y domingos por salarios miserables, el 63% de los asalariados de Fiat votaron a favor de su propia sobreexplotación…

En Europa, muchos patronos sueñan, en el marco de la crisis y de las brutales políticas de ajuste, de establecer esa misma “trata legal”, una especie de esclavitud moderna. Gracias a las facilidades que ofrece la globalización neoliberal, amenazan a sus asalariados con ponerlos en competencia salvaje con la mano de obra barata de países lejanos.

Si se quiere evitar esa nociva regresión social, hay que empezar por cuestionar el funcionamiento actual de la globalización. Es hora de comenzar a desglobalizar.

(1) Bajo el título: “Preventing Trafficking in Human Beings for Labour Exploitation: Decent Work and Social Justice”, la Conferencia fue organizada por la Representante especial y Coordinadora para la lucha contra la trata de seres humanos, Maria Grazia Giammarinaro, y su equipo, en el marco de la Alianza contra la trata de personas.
(2) Léase el informe: Combating trafficking as modern-day slavery: a matter of rights, freedom and security, 2010 Annual Report, OSCE, Viena, 9 de diciembre de 2010.
(3) Léase el informe: The Cost of coercion, OIT, Ginebra, 2009.
(4) Cf. No trabajar solos. Sindicatos y ONG unen sus fuerzas para luchar contra el trabajo forzoso y la trata de personas en Europa, Confederación sindical internacional, Bruselas, febrero de 2011.